Feliz cumpleaños

El éxito de la huelga, muy moderado. El éxito de la protesta, muy elevado. Quedan ya lejos la convocatoria a la huelga general de hace casi dos meses, sus posibles repercusiones y sus valoraciones. Como siempre pasa en periodismo, las reflexiones no duran más que el primer golpe mediático, pero recuerdo el día de la última huelga porque fue entonces cuando me di cuenta de que casi había pasado un año desde que Madrid se levantó.

La convocatoria de una huelga es un éxito si cuando sales a la calle, no puedes hacer vida normal como cualquier otro día. Lo único que noté diferente fue al llegar al andén de Quevedo con dirección a Sol. Estaba más lleno que de costumbre, y el tiempo entre tren y tren era de 8 minutos en lugar de los 3 habituales a esa hora. No puedo entrar a valorar el desarrollo de la jornada de huelga en el sector industrial, porque no tengo datos para ello y realmente ya no interesa, pero sí puedo decir que la vida en torno al barrio de Malasaña, no se vio apenas alterada.

Fui sola, por primera vez en mi vida de manifestante, a la convocatoria de salida desde Neptuno y hacia hacia Sol. Y puede que fuera el hecho de ir a mi aire lo que me hizo pensar y revivir, pero ver otra vez a tanta gente diferente manifestándose, mayores y pequeños, adolescentes, gente sola, gente de asambleas, de asociaciones, de institutos, Marea Verde, me hizo recordar el 15 de mayo de 2011.

Todos ellos, independientemente de si hubieran o no acudido a la huelga, demostraban que la indignación sigue presente, que el cambio no ha llegado y que el desaliento no se ha ido. La protesta pacífica volvió a las calles y en mi cabeza todavía faltaban recuerdos por manifestarse.

#nonosvamos era trendintopic en España el último día de marzo, un mes que este año, ha sido de protestas. Y me volvió a la cabeza la imagen de una plaza de Madrid, disfrazada de arte urbano y miradas de esperanza. Una plaza que, durante varias semanas, fue mi casa y la de miles de madrileños indignados con un sistema que no ha cambiado. La situación es prácticamente la misma o quizá peor, ¿verdad? Entonces, ¿qué pasaría si no se hubieran ido, otra vez? ¿Y si se hubiera vuelto a ocupar la plaza? La acampada de Sol es irrepetible por espontánea. Pero fue el despertar de un sueño latente en el recuerdo de muchos, que hoy parece fantasía cuando camino por la plaza o salgo del metro y veo un cartel blanco con letras negras que antes decía Plaza de Solución.

El día que un #nonosvamos desafió las imágenes de mis recuerdos, no se volvió a construir una comunidad organizada con la ilusión de que el cambio es posible en el centro de una gran ciudad. No volvió a nacer una comunidad con estructura y coordinación propia, horizontal e independiente, que sirvió de ejemplo al mundo entero que miraba desde fuera, y de escarmiento a aquellos que criticaron una juventud aparentemente dormida.

Es el cumpleaños de ese sueño que despertó a un país entero, que propició la colaboración estrecha ente todas las capas de una sociedad indignada por la corrupción y el engaño a la ciudadanía, que demostró que somos capaces de trabajar juntos identificando lo que nos une y no sólo lo que nos separa.

Madrid, no te duermas, que despierta estás mucho más bonita.

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