La corona española pasa de manos: ¿es posible una tercera república?

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La proclamación del nuevo rey Felipe VI tendrá lugar después de varios días en los que miles de ciudadanos españoles han alzado la voz en favor de la convocatoria de un referéndum para pronunciarse sobre la continuidad de la monarquía.

El Congreso refrendará por amplia mayoría la abdicación del Rey. Solo el grupo de la Izquierda Plural y una parte del Grupo Mixto pedirán la celebración de un referéndum para decidir sobre el modelo de Estado. El debate posee multitud de matices que no parecen resueltos entre los ciudadanos españoles. Por ejemplo, la propia petición de referéndum no supone de forma directa un rechazo a la monarquía por parte de los solicitantes. Tampoco apoyar la consulta no asegura inequívocamente la defensa directa de la implantación de la república.

¿Cómo sería el proceso de implantación de la Tercera República en España? ¿Sería más difícil que dejar el sistema político español tal y como está?

Continuidad de la Monarquía

Juan Carlos I

La ascensión al trono de Felipe VI tiene el reto de cumplir con las expectativas generadas después de los recientes escándalos en la Familia Real. Además de la progresiva caída en la popularidad de la Monarquía, los desfavorables resultados de los partidos mayoritarios en las pasadas elecciones europeas, son algunos de los argumentos de quienes afirman que España necesita una renovación de base que traiga nueva energía y esperanza a las instituciones. Para aquellos que apoyan la continuidad de la monarquía en España, la coronación de Don Felipe podría ser el punto de partida para el relevo generacional necesario para afrontar la incertidumbre. El relevo en el trono seguirá el siguiente proceso:

  • Ley de Sucesión: es el pilar legal fundamental del proceso que ya se está elaborando. Se trata de un proyecto de ley orgánica que se aprobaría en el Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, en una votación final sobre el conjunto del proyecto. Una vez que la ley se publica, esta se hace efectiva.
  • Proclamación del rey: después de que las Cortes ratifiquen por mayoría absoluta la sucesión  monárquica, el Príncipe de Asturias pasa a ser Felipe VI, y Letizia, reina consorte. Es al Gobierno a quien le corresponde decidir, a través de un decreto, qué pasa con el antiguo rey.
  • España continúa como Monarquía parlamentaria: la soberanía popular reside en el Parlamento, donde el rey ejerce la función de jefe de estado bajo el control del poder legislativo y del ejecutivo. “El rey reina pero no gobierna” resume perfectamente la concepción del monarca dentro de este sistema.

Argumentos a favor del reinado de Felipe VI

En 1978 se aprobó una Constitución democrática gracias al pacto entre todas las fuerzas políticas representativas de la época (con la excepción del Partido Nacionalista Vasco.) En ella se estableció una monárquica parlamentaria como modelo de estado, y una serie de previsiones para la sucesión de la Corona. Los defensores del mantenimiento del sistema actual consideran que los problemas de las instituciones, así como la crisis a diferentes niveles que atraviesa el país, no pueden ni deben ser resueltas por el Rey, sino por reciclaje e iniciativa política. Argumentan que no es la Monarquía como institución lo que preocupa a las españoles, sino los problemas sociales como el paro, la educación o la sanidad.

Además del papel que jugó Don Juan Carlos en la Transición, la figura del Príncipe de Asturias ofrece un argumento sólido para la continuidad de la monarquía. Para algunos, el Príncipe de Asturias encarna esperanza e ilusión de nuevos tiempos para un país que no posee estrictamente un espíritu monárquico. Confían en su formación específica como representante del Estado español y en su influencia a escala internacional, especialmente en Latinoamérica, donde ha acudido durante varios años  a la toma de posesión de líderes políticos.

Camino a la Tercera República

Príncipe de Astúrias, Felipe VI. Fotografía de Cancillería Ecuador.

Un cambio en el sistema político español resulta muy complejo por la estructura de blindaje y protección con la que fue redactada la Constitución en 1978. Si se decidiera plantear la elección entre monarquía o republica en España, habría que cambiar la Constitución. El referéndum para decidir el establecimiento de una república en España no podría convocarse de forma automática. Según la Constitución sería necesario desarrollar un proceso legal de varios meses de duración y contar con el apoyo tanto del Congreso como del Senado.

  • Reforma Constitucional: primero habría que presentar en el Congreso de los Diputados una proposición para transformar la Constitución. El artículo 1.3 del Título preliminar establece que la forma política del Estado español es la monarquía parlamentaria. Además, en el Título II se desarrollan diez artículos sobre las funciones del rey y otros miembros de la Familia Real, que también requeriría una revisión en caso de reforma.
  • Primera Votación de las dos Cámaras: esa intención de reforma constitucional tendría que ser aprobada por mayoría de 2/3 cada una. Si sale la votación, se disuelven las cámaras y se convocan elecciones generales.
  • Segunda Votación de las dos Cámaras: después de las elecciones, las nuevas Cortes tienen que volver a votar para ratificar la intención de seguir adelante con la reforma y proceder al análisis de la nueva Carta Magna para aprobarlo por mayoría de 2/3.
  • Debate sobre la reforma: adelante con la reforma pero, ¿cómo lo elaboramos? ¿qué modelo de república queremos? ¿Parlamentaria o presidencialista? El nuevo sistema político (república) pasaría a analizarse, debatirse, y estudiarse a través de enmiendas en un proceso que sería, muy probablemente, largo y complejo.
  • Referéndum: una vez se aprueba la reforma por mayoría de 2/3 de las nuevas Cortes, se puede someter la decisión a consulta ciudadana. Si el resultado sale favorable a la nueva Constitución, esta se aprobaría y España dejaría de ser una monarquía.

Argumentos a favor de la Tercera República

En primer lugar, aquellos que defienden la república como nueva forma de estado, analizan la abdicación del Rey como evidencia del agotamiento del sistema actual y como punto de partida para iniciar la reforma que necesitan las instituciones españolas en general. La erosión del sistema está representada por la abdicación del monarca, pero además, por el golpe al bipartidismo en las pasadas elecciones europeas. Los defensores del cambio argumentan que el modelo aprobado hace casi cuarenta años está agotado, y por tanto la Constitución debe ser reformada. Las instituciones democráticas actuales están resquebrajadas, se tambalean, y sólo una reforma constitucional respaldada por la ciudadanía, podría traer un impulso renovado para sentar las bases del nuevo sistema que el país necesita. Un nuevo sistema basado no solo en la reforma de la Constitución, sino también en el establecimiento de una serie de procedimientos más participativos y transparentes que conduzcan a la renovación y modernización de la democracia en España.

Dentro de los que defienden el discurso republicano, hay quienes además abogan por un referéndum no vinculante previo a cualquier reforma de la Constitución. A través de esta consulta lo que se pretendería es que se abra una consulta a los ciudadanos para valorar si es necesario iniciar el proceso constituyente para adaptar las normas jurídicas.

Foto de portada: Manifestación pidiendo un referendum por la III República en la Puerta del Sol tras el anuncio de abdicación del Rey Juan Carlos. Madrid, España de Barcex.

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