¿Cómo influye la crisis en Europa en la brecha salarial de género?

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La igualdad de retribución entre hombres y mujeres para un mismo trabajo es uno de los principios fundadores de la Unión Europea, integrada en sus Tratados desde 1957. Este principio de igualdad de retribución está consagrado en el artículo artículo 157 (antiguo artículo 141) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) (“Cada Estado miembro garantizará la aplicación del principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para un trabajo de igual valor”). En la UE, la brecha salarial de género se define comola diferencia relativa en los ingresos brutos por hora promedio de mujeres y hombres dentro de la economía en su conjunto”.

Según la teoría del capital humano, en un mercado competitivo la remuneración del factor trabajo viene determinada exclusivamente por su productividad marginal (Becker, 1964). De esta forma, dos trabajadores con idénticas características productivas pero de distinto sexo, deberían percibir una misma retribución salarial. Pero, ¿por qué esto no se cumple en la práctica?

Sascha Kohlmann. Trabajador de la construcción / Creative Commons

La Unión Europea revela que hay una serie de factores interrelacionados que explican el mantenimiento de la brecha salarial entre hombres y mujeres a pesar de los notables avances:

  • Infravaloración del trabajo de las mujeres: los trabajos que requieren habilidades similares, calificaciones o experiencia tienden a ser mal pagados e infravalorados cuando están dominados por mujeres más que por hombres. Por ejemplo, los cajeros (principalmente mujeres) en un supermercado por lo general ganan menos que los empleados (principalmente varones) que participan en los estantes de apilamiento y otras tareas más físicas.
  • Segregación en el mercado laboral: las mujeres a menudo trabajan en sectores donde su trabajo es de menor valor e inferior paga que los dominados por los hombres (por ejemplo, en la salud, la educación y la administración pública). Cuando nos fijamos en el sector de la salud, el 80% de los que trabajan en este sector dentro de la UE son mujeres. Por otra parte, las mujeres se emplean frecuentemente como auxiliares administrativos, dependientes de comercio, o trabajadores calificados, mientras que sólo alrededor del 17% de los consejeros de las empresas de la UE que cotizan en bolsa en la UE, en torno al 4% de los presidentes de las juntas, y un tercio de los científicos e ingenieros son mujeres.
  • Estereotipos: la segregación está frecuentemente ligada a las tradiciones y estereotipos. Mientras que en algunos casos esto puede reflejar las opciones personales, las tradiciones y los estereotipos pueden influir en las mismas, por ejemplo, la elección de las vías educativas y, en consecuencia, las carreras profesionales que las niñas y las mujeres hacen.
  • Compaginar la vida privada y vida laboral: las mujeres experimentan mayores dificultades que los hombres cuando se trata de equilibrar el trabajo y la vida privada. El cuidado de la familia, la atención y las responsabilidades domésticas todavía no están igualmente compartidas. Muchas más mujeres que hombres optan por tomar un permiso parental. Este hecho, unido a la falta de instalaciones para el cuidado de los hijos y el cuidado de personas mayores, significa que las mujeres se ven obligadas a salir del mercado laboral: solamente el 65,8% de las mujeres con niños pequeños en la UE están trabajando, en comparación con el 89,1% de los hombres. En consecuencia, las mujeres tienen más interrupciones en sus carreras o trabajan menos horas que los hombres. Esto tiene un impacto negativo en su desarrollo y promoción de su carrera profesional, lo cual se traduce en menores retribuciones económicas.

¿Qué ha pasado en los países más ricos?

Los ciclos económicos afectan de forma diferente la variación de los salarios entre hombres y mujeres. Esto se debe principalmente a la estructura del mercado laboral y a la segregación por sexos en los puestos de trabajo. Así, según qué ocupaciones se vean más afectadas por cada crisis económica, el impacto en el mercado laboral también influye directamente o en los sectores de mayoría masculina o en los de mayoría femenina.

La brecha de género en los mercados laborales de las primeras economías europeas presenta diferentes patrones entre países y años, no solo en los salarios, también en la participación en el mercado: en la última década, la participación de hombres y mujeres en el mercado laboral mostró diferentes tendencias al observarse una reducción en la ocupación de los hombres y un aumento en la de las mujeres.

Por ejemplo, en el caso de España, hasta 2010 la diferencia entre hombres y mujeres se redujo drásticamente hasta situarse por debajo de la media de la zona euro. Este descenso vino condicionado más por la destrucción de empleo que se produjo en los sectores de construcción e industria (con mayoría de hombres trabajadores) que con el aumento en la retribución salarial de las mujeres.

mapa europa

En comparación con 2008, año en que se inició la crisis económica, la brecha salarial de género se redujo en 2013 en la mayoría de los Estados miembros de la UE pasando del 17,3% al 16,4%,según datos publicados por Eurostat.

Pero la brecha salarial sigue existiendo y en nueve Estados miembros ésta ha aumentado. Los aumentos más significativos se produjeron en Portugal (un aumento de 3,8 puntos porcentuales), España (3,2 pp), Letonia (2,6 pp), Italia (2,4 pp) y Estonia (2,3 pp).

Por su parte, en las principales economías europeas se observan ligeros descensos en la brecha: Reino Unido y Francia disminuyen en   -1,7pp pasando del 21,4% al 19,7% y del 16,9% al 15,2%, respectivamente. Alemania pasó del 22,8%  al  21,6% (-1,2pp).

Italia y España amplían la brecha salarial entre hombres y mujeres durante la crisis

Por noveno año consecutivo, el Foro Económico Mundial cuantifica la magnitud de las desigualdades basadas en el sexo, y realiza un seguimiento de su evolución en el tiempo a través de la publicación del Global Gender Gap Report. El objetivo de este informe es medir las diferencias relativas entre mujeres y hombres a través de cuatro áreas fundamentales: salud, educación, economía y política.

Según se recoge en el propio documento: “Debido a que las mujeres representan la mitad de la base potencial del talento de un país, su competitividad a largo plazo depende en gran medida de cómo se educa y con qué oportunidades cuentan las mujeres.

La estructura organizativa del Gender Gap Report consta de cuatro subíndices que miden (1) el nivel de educación, (2) salud y nivel de supervivencia, (3) empoderamiento político y (4) participación y oportunidad económica. Dentro de cada apartado, se recogen entre dos y cuatro variables con datos procedentes de diferentes fuentes. Dentro del nivel participación y oportunidad económica, el Foro elabora una encuesta propia para medir la igualdad de salarios entre hombres y mujeres por un trabajo similar. Estos son los resultados que obtuvieron las cinco primeras  economías de la Unión Europea, desde el inicio de la crisis hasta 2014.

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¿Qué medidas está llevando a cabo la UE para cerrar la brecha salarial?

La Estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres representa el programa de trabajo de la Comisión Europea en materia de igualdad de género para el período 2010-2015. Una de sus prioridades es “la igual remuneración por igual trabajo y trabajo de igual valor“.

Desde la Comisión también se han promovido otras acciones durante los años de la crisis:

  • Campaña de sensibilización sobre la brecha salarial de género: la Comisión puso en marcha una campaña de información en el año 2009. Esta campaña terminó en marzo de 2012. El objetivo principal de esta campaña fue concienciar a los empleados, los empleadores, los interlocutores sociales y la público en general sobre la existencia de la brecha salarial de género.
  • Equal Pay Day: tras la campaña de sensibilización, se instituyó el Día Europeo de la Igualdad Salarial, el 5 de marzo de 2011 para seguir en la senda de la concienciación.

Estas medidas políticas e instituciones deben ir acompañadas de una importante labor de educación y concienciación por parte de los medios de comunicación y otros sectores de la sociedad para que hombres y mujeres de las principales economías en Europa sean conscientes del problema y no olviden los grandes retos que todavía tienen por delante.

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