¿En qué consiste el municipalismo y por qué gana peso en la política española?

[ Artículo también publicado aquí ]

Cuando en las elecciones del pasado 24 de mayo de 2015, los dos principales partidos que han gobernado España desde la transición a la democracia, perdieron cerca de 3 millones de votos y más de 4000 concejales, el país entendió los resultados como prueba de que el bipartidismo tradicional español empezaba a desaparecer. Fue en esas elecciones municipales de mayo cuando la plataforma ciudadana Levantemos El Puerto obtuvo más de 5.000 votos en una ciudad de 90.000 habitantes. Fue también en esas elecciones cuando se mostraba en las urnas que el bipartidismo español empezaba a retroceder hasta en sus feudos más inquebrantables. Estos resultados hacían posible poner fin a ocho años de gobierno del Partido Popular a través de un pacto de gobierno entre PSOE, Levantemos e IU.

A parte del caso de la plataforma Levantemos El Puerto, en el ámbito nacional y tras las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, son dos los partidos emergentes que han irrumpido en el espectro político, Ciudadanos y Podemos. En contra de las expectativas, los resultados de Ciudadanos en las elecciones generales han sido más moderados, obteniendo 40 diputados y quedando como cuarta fuerza política muy por detrás de Podemos. Por su parte, el partido de Pablo Iglesias obtuvo 69 diputados y más de 5 millones de votos en toda en España. La prensa internacional dedicó espacios importantes al 20D, destacando especialmente la pérdida de mayoría absoluta del Partido Popular, la dificultad de formar gobierno para el partido más votado, y la irrupción de los nuevos partidos.

La Puerta del Sol, en Madrid, durante el acto de Podemos conocido como “La Marcha del Cambio” [Foto: Discasto vía WikimediaCommons].

Pero, a parte de los logros que hayan podido o puedan conseguir ambos partidos, hay que destacar el movimiento que se está produciendo entre los diferentes actores políticos a nivel nacional pero especialmente municipal. ¿Por qué? No solo porque los llamados “nuevos partidos” llevan más meses gobernando en algunas de las ciudades más importantes de España, también porque desde las plataformas ciudadanas se confía en que para cambiar la forma de hacer política es importante trabajar desde abajo hacia arriba, desde la gente hacia las instituciones. El municipalismo, como sistema de organización político-social derivado de las corrientes libertarias, tiende a reivindicar la autonomía administrativa local y a reclamar la gestión de lo político, económico y social en términos municipales.

¿Qué es el municipalismo?

El municipalismo es una idea de organización política basada en instituciones asamblearias de carácter vecinal que, practicando la democracia directa, se organizarían en un sistema de municipios o comunas libres como alternativa al Estado centralizado.

En España, el municipalismo tiene sus orígenes políticos en el siglo XIX y en la tradición republicana y anarquista. Fueron políticos como Pi i Margall, presidente de la Primera República, o Fernando Garrido, quienes aportaron a la política española esta forma de gobierno ligada a la participación ciudadana. Pi i Margall elaboró la teoría de la descentralización federal con el objetivo de incluir a todos los estratos sociales. En La apuesta municipalista, documento elaborado en 2014 por elObservatorio Metropolitano, se explica en detalle el desarrollo histórico del federalismo en España, y la descentralización territorial y de la administración democrática, en un proceso coordinado por Pi i Margall y destinado a “unir en la diversidad”. Pi y Margall elaboró la teoría de la descentralización federal con el propósito de que abarcara todos los ámbitos sociales. El federalismo no era sólo descentralización territorial y de la administración democrática; para Pi y Margall la autonomía surgía de un pacto dirigido a “unir en la diversidad”.

“Quien pensase que este pacto debía ser definido por entidades preexistentes como una autoridad, el derecho, el territorio, una frontera, una raza o una lengua se equivocaba. Este punto fue uno de los que le llevaron a sostener fuertes discusiones con el primer «federalismo nacionalista» catalán que impulsara su compañero Valentín Almirall. El pacto federal era para Pi y Margall, quien seguía a Proudhon, un pacto bilateral y recíproco; en otras palabras, un pacto basado en la igualdad de trato, el reparto y la equidad recíprocas. Pero, si las células básicas de relación federalista no eran países, naciones o estados ¿que eran entonces? Pi y Margall tuvo la audacia de plantear las posibles bases del pacto federal sobre los sistemas de aprovechamiento comunal, donde la organización social excedía tanto al poder local como al sistema de propiedad privada. El pacto comunal funcionaba por un acuerdo colectivo de gestión de los intereses comunes. Las bases de estos acuerdos no eran de inspiración nacionalista, esto es, arraigadas en las tradiciones, la raza, la lengua o determinantes culturales, sino que se asentaban sobre un pacto político coyuntural en el que sólo en un segundo orden se acoplaban factores territoriales y de usos y costumbres (comunales). Pi y Margall no exploró las consecuencias de estas ideas, pero abrió el camino para que su mejor epígono, el movimiento libertario, fundase un modelo federalista con una radicalidad social y democrática que el federalismo apenas intuyó.” Observatorio Metropoli (29:2014)

El municipalismo en el siglo XXI

Mujeres de las YPG y el PKK sosteniendo una pintura de Abdullah Öcalan, cuyas ideas sobre el municipalismo libertario han ayudado a inspirar la Revolución de Rojava, Kurdistán Sirio [Foto: Kurdishstruggle vía WikimediaCommons].

El historiador y activista Murrat Bookchin redefinió el concepto adaptándolo al contexto capitalista actual. Basó dicha redefinición en la recuperación de las asambleas populares y la democracia directa a nivel municipal, de vecindad y de barrio. Para evitar que ello conduzca a un provincianismo en las ciudades, proponía un “confederalismo cívico”, demandando también una economía municipalizada en oposición al sistema capitalista, pero también al marxista. La estructura del confederalismo cívico se basa en una red de consejos de administración cuyos miembros son elegidos por las asambleas populares de la democracia ‘cara a cara’. Los miembros de estos consejos tienen unos mandatos revocables y son directa e inmediatamente responsables de las asambleas que los eligieron con el único propósito de coordinar y administrar la política formulada desde la propia asamblea. Por lo tanto, tienen una función  puramente práctica y administrativa, y no solo política como en la asignada a los concejales y diputados del sistema democrático representativo.

El actual movimiento kurdo, relacionado con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), está intentando construir una sociedad civil bajo principios del municipalismo libertario. Abdullah Öcalan, fundador y líder del PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (catalogado como una organización terrorista por librar una guerra violenta de liberación nacional contra Turquía) adoptó una forma de socialismo libertario que pocos anarquistas conocían: el municipalismo libertario de Bookchin.

¿Qué pasa hoy en España?

Después del 20D queda abierto el contexto en el que fraguarán o no las propuestas de las organizaciones municipalistas, como Levantemos El Puerto, que siguen buscando introducir en política mecanismos de participación más directos que los que existen en la política tradicional. En las elecciones municipales de mayo, la Candidatura de Unidad Popular (CUP) en Cataluña presentó 163 candidaturas frente a las 72 con las que concurrió en 2011, aumentando las listas en más del doble.

Imagen de una asamblea de la CUP, partido cuyo funcionamiento tiene una gran base municipalista y asamblearia [Fotografía vía www.anticapitalistes.net].


Actualmente, las candidaturas de la CUP asumen a nivel municipal los principios derivados del Proceso de Vinaroz (el proceso político independentista de los llamados Países Catalanes celebrado en Vinaroz en el 2000), siendo la rama municipalista de la izquierda independentista catalana. Con un carácter asambleario y defensora de posturas independentistas y ecologistas, su programa ha sido encuadrado dentro del republicanismo y el anticapitalismo. Defienden la salida de una hipotética Cataluña independiente tanto de la Unión Europea como de la OTAN y buscan la nacionalización de las entidades financieras. En las pasadas elecciones catalanas obtuvieron un total de 10 escaños con 336.375 votos.

En el último episodio de TalkReal, el canal de videos de Youtube de European Alternatives, se discutía sobre cómo ha evolucionado durante sus meses en el gobierno la candidatura municipal de Ahora Madrid. Como se explica en el episodio, el programa electoral fue elaborado incluyendo parte de las demandas y sugerencias de los ciudadanos, quienes además establecieron qué medidas debían tener prioridad. Abajo puedes ver el programa en italiano con subtítulos en castellano. Haz click aquí para ver la versión inglesa.

Celia Mayer, consejera de Cultura de Madrid, explica que Ahora Madrid trata de construir una alternativa forma de hacer política gracias al proceso que habían comenzado los movimientos sociales desde el 15M.

Por un lado se han dado los movimientos municipalistas, aquellos que se han producido en las plazas de toda España como Madrid, Barcelona, Santiago, Cádiz y tantas otras; y por otro lado, después de las elecciones europeas con Podemos que supuso un desafío nacional a la forma tradicional de hacer política. En la experiencia municipal encontramos un ADN particular que solo se explica en ese proceso de experiencia social acumulada durante estos últimos años.”

En España los ciudadanos demandan nuevas formas de hacer política, al ser la corrupción una de las principales preocupaciones de los españoles. Esta demanda puede significar la propuesta de diferentes modelos con los que redistribuir el poder y reestructurar las instituciones de nuestro modelo representativo. La democracia participativa permite una mayor implicación de los ciudadanos en los procesos de deliberación política aumentando el escrutinio público sobre los líderes. Así, el proceso de exigir responsabilidades a los dirigentes, vendría integrado de forma orgánica dentro de la propia estructura democrática.

Al mismo tiempo, dentro de ese mismo proceso, se complica la canalización de demandas de los ciudadanos destacando en mayor o menor medida las diferentes demandas de cada ciudadano y ciudadana, quienes además no tienen la misma disponibilidad que los cargos públicos.

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