De por qué es bueno que Alberto Garzón, Carl Schmitt y Risto Mejide salgan por la tele

“Subo a la tribuna, hago una exposición de las ideas por las que creo que el Gobierno, no solo se está equivocando con su gestión, sino que está agravando el problema de la crisis económica en España. Hay poca gente en el Congreso, pero eso no me preocupa. Lo que me preocupa es que la… Continúa leyendo De por qué es bueno que Alberto Garzón, Carl Schmitt y Risto Mejide salgan por la tele

Plan Bolonia, el mío

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Me voy otra vez. Ahora a la ciudad que da nombre a nuestro sistema universitario. Así que, antes de irme, no he podido evitar dejar algo escrito sobre las reformas en materia educativa de las que no parece que vayamos a librarnos.

La infinitamente mencionada crisis económica que atraviesa la Unión Europea, y en especial España, parece haber dado carta blanca a los políticos para actuar a sus anchas, implantando medidas abusivas e inexplicadas a una sociedad que está pagando, con lo que ya no tiene, una crisis de irresponsables e insaciables mandatarios. Parece que la estabilidad de elementos fundamentales para el estado de bienestar, se verá amenazada ante los planes de recorte en gastos que el gobierno planea. El mantenimiento y el acceso a la educación pública es una de las grandes  perjudicadas en este escenario.

Recuerdo que no fue hasta mis últimos años de secundaria cuando supe de la existencia del Informe de Pisa, un estudio que basa su investigación en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes mundiales realizados cada tres años, elaborado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Fue también entonces cuando supe que los estudiantes españoles obtienen resultados muy alejados de lo que consideraríamos deseable para poder hablar de un sistema educativo efectivo y de calidad. España se sitúa por debajo de la media de los países que componen la OCDE y el porcentaje de alumnos españoles con alto nivel de competencias, es inferior al de la media (en lectura 10 menos que la media, en Matemáticas 15 puntos menos y en Ciencias 12). En la presentación del último del último informe, en 20091, se elaboraron una serie de vagas propuestas centradas en la escolarización temprana de los niños y en el fomento de la lectura, con el objetivo de mejorar en un futuro los resultados. También se propusieron otras medidas como mayor inversión en Educación por parte de todas las administraciones educativas, una especial atención a la diversidad reduciendo el número de alumnos por clase, fórmulas para luchar contra el abandono escolar, plantillas suficientes para un completo aprendizaje o una adecuada formación y retribución para los docentes. Sin embargo, las propuestas que llegan desde el Ejecutivo parecen ir en dirección radicalmente opuesta.

Hace unos días, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, anunció  que se aumentará el número de alumnos máximo por clase tanto en educación primaria (hasta 30 alumnos) como de secundaria (hasta 36). Además, el número de horas lectivas que los profesores impartirán, se verán incrementadas a pesar de que su jornada laboral se mantendrá. ¿Qué supone esto? Que los profesores dispondrán de menos tiempo que destinar a sus alumnos y sus clases. Menos tutorías, menos refuerzo, menos tiempo para la dedicación. El camino a una progresiva e imparable decadencia formativa no sólo significa no salir de la crisis, sino condenar que nuestro futuro lo conformen personas sin capacidad de reflexionar, expresar y reaccionar.  Pese a la insistencia del ministro en su idea de que la calidad y la equidad de la educación española no se verá afectada ante las nuevas medidas, es inevitable pensar en el futuro que nos espera, no sólo a los alumnos y profesores que de forma directa sufrimos los recortes, sino al conjunto de una sociedad en crisis económica y estructural que si a algo puede aferrarse, es a su futuro y al de aquellos que lo conformemos.

No podemos hablar de recortes en ayudas, becas y formación del profesorado, sin mencionar otra reciente y polémica medida propuesta por el ministro: la subida del pago de las tasas universitarias. Los alumnos pasarán a contribuir el 25% de las tasas y se penalizará a los repetidores, que pueden llegar a pagar el 100% de su matrícula. La subida de tasas restringe las posibilidades de muchos a acceder a una formación universitaria ante la imposibilidad que encuentran para hacer frente a su coste. Este tipo de medidas conducen a que solo aquellos sectores de la población que puedan permitirse pagar las matrículas, accederán a una educación superior. Si de algo ha podido presumir el sistema educativo español, es las posibilidades que ofrecía a todos los ciudadanos para acceder al mismo, independientemente de su renta. El camino de las personas, no estaba marcado por su entorno familiar o sus posibilidades económicas, sino que existía la posibilidad de elegir y cambiar el porvenir individual, mejorando así el del conjunto social. Esa posibilidad, si no se da marcha atrás en las reformas como parece que va a ocurrir, desaparecerá junto con la perspectiva de un futuro diferente. Los recortes en educación son los que a largo plazo resultarán más letales: dentro de diez o quince años, si el mundo sigue siendo lo que es ahora y se siguen elaborando informes inútiles a efectos prácticos, nos preguntaremos por qué la educación española es incluso peor que antes, por qué apenas hay graduados universitarios o cultura lectora entre los ciudadanos. Supongo que ya no nos acordaremos de Wert y sus medidas inofensivas.

Desde el gobierno se habla de “salir de la crisis” como objetivo último, como si no existieran un mañana una vez alcanzando el mismo. Parecen no darse cuenta de que si se logra salir de su crisis a cualquier precio, el actual futuro será un presente sin identidad, sin igualdad y sin educación para todos. En la situación que atraviesa España, donde las familias hacen enormes esfuerzos para mantener sus ingresos y su propio estado de bienestar, recortar en derechos sociales, no sólo supone atentar contra ciudadanos inocentes de las irresponsabilidades en la gestión de los recursos, sino que dilapida las expectativas de mejora para el futuro próximo. Es en momentos de crisis cuando debe protegerse a los posibles creadores de futuras oportunidades para el conjunto, cuando la investigación, la innovación, la formación y la educación, son en definitiva las claves que pueden asegurar el porvenir. Las claves que, bien gestionadas, pueden suponer el pasaporte no sólo a la salida de la crisis, sino al progreso de un país que está en un momento clave para apostar por su futuro.

Futuro impresentable.

Espero que Bolonia esté mejor que esto.

Today sounds like 

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1 http://www.educacion.gob.es/dctm/ministerio/horizontales/prensa/notas/2010/20101207-pisa2009-informe-espanol.pdf?documentId=0901e72b806ea35a Informe Pisa 2009.